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El parque

Un pulmón verde en el corazón de Buenos Aires

El Parque 3 de Febrero, conocido como los Bosques de Palermo, es el espacio verde más emblemático de la ciudad. Inaugurado en 1875 sobre los antiguos terrenos de Juan Manuel de Rosas, fue impulsado por Sarmiento y diseñado por el paisajista Charles Thays, quien lo transformó en un oasis urbano con lagos, jardines y esculturas.

Foto de archivo: paseantes junto al lago y el puente del Rosedal
Archivo: el lago y el puente en sus primeros años.
El Rosedal

Belleza y tradición

Inaugurado en 1914, el Rosedal de Palermo deslumbra con más de 18.000 rosales, puentes blancos y esculturas. Es uno de los rincones más románticos y fotografiados de la ciudad.

Desde sus orillas, los botes navegan entre flores y crean postales únicas de Buenos Aires.

Rosas rojas y la pérgola blanca del Rosedal
Los botes

Una tradición porteña

Desde principios del siglo XX, el alquiler de botes es un clásico de Palermo. Lo que empezó como un paseo exclusivo hoy es una actividad para familias, amigos y parejas.

Bote de madera a principios del siglo XX
Principios del siglo XXClásicos y románticos, para quienes buscaban tranquilidad.
Botes a pedal de colores en la orilla del lago
Cuando asumimos la gestiónDivertidos y fáciles de usar, perfectos para familias y amigos.
Botes Neptuno en el muelle actual
HoyBotes con techo, más livianos y seguros, con reserva online.
Naturaleza en la ciudad

Un refugio de vida silvestre

Los Lagos de Palermo no son solo un lugar para pasear. Entre sus aguas y orillas conviven garzas, patos, tortugas, peces y nutrias, junto a una gran variedad de aves autóctonas y migratorias.

Desde el bote se disfruta este entorno por dentro: árboles centenarios, el sonido de las aves y una calma difícil de encontrar en la ciudad.

Gansos blancos nadando en el lago
Hoy

Un clásico que se renueva

El alquiler de botes combina el encanto de siempre con embarcaciones más livianas, seguras y ecológicas. Sumamos reservas online y atención personalizada, sin perder el espíritu que lo hizo famoso.

Para un paseo tranquilo, una salida romántica o una aventura en familia: sigue siendo el clásico porteño que eligen generaciones.

Reservar un bote
Botes navegando bajo el puente del Rosedal